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Síndrome de alineación parental

Síndrome de alineación parental

¿Qué es el sindrome de alienación parental? ¿De verdad existe?

El sindrome de alienación parental o SAP es un trastorno inducido por uno de los progenitores al menor, provocando asi el rechazo hacia el otro progenitor.

La experiencia en este tipo de asuntos nos dice que, tras un proceso de divorcio, es cuando puede comenzar a darse este síndrome, y ello se debe a que uno de los progenitores, que generalmente suele ser la madre, intenta desvirtuar y destruir la figura paterna, a su padre, pero ya no solo la figura que en sí representa, sino los vínculos que puedan tener y lo que simboliza.

Es cierto que, en interés del menor, existe una custodia compartida entre ambos progenitores donde se establece un régimen de visitas, una pensión… pero la persona que se encarga del menor suele ser la madre, donde lo cuida en su casa.

Aquí ya tenemos la primera parte de la problemática, donde el niño convive con la madre y no con el padre, constituyéndose un problema de igualdad de géneros, una ideología de género preconstituida a lo largo de los años que han hecho que la madre sea quien tenga que cuidar al menor y no el padre. Esto puede derivar en que, si ha habido problemas o roces entre los progenitores posteriormente o en el momento del divorcio, se “encienda la mecha” de la alienación parental.

¿Y cómo se enciende esta mecha?, te preguntaras…. Realmente no es algo que surja de la noche a la mañana o de forma espontánea, sino todo lo contrario, es mucho tiempo exponiendo al menor a comentarios, frases, acciones… donde se minusvalora al otro progenitor, haciendo que ese discurso vaya calando poco a poco en la mente del menor, lo que comúnmente se denomina “lavado de cerebro”.

Después de todo ello, el progenitor, consigue que el menor cuando vaya creciendo tenga presente todas aquellas cosas que ha ido diciendo del otro progenitor, creando un odio interno por haberle hecho esas cosas a su madre o padre, que es con quien realmente vive y pasa la mayoría del tiempo y sus días.

Entonces es cuando podemos hablar de alienación parental, cuando ya ha aflorado ese sentimiento o emoción y no desean ver al otro progenitor.

Además, todo ello puede agravarse si han mediado o están vigentes situaciones de violencia de género, donde la custodia se la dan exclusivamente a la mujer, ya que, al haber un proceso penal en curso o, cuando el juez crea ver indicios fundados de violencia doméstica, se desestimará la custodia compartida.

En estas situaciones hay que hablar de un tema muy delicado, como son las denuncias falsas, la Ley actual de Violencia de Género es aprovechada por muchas personas por el beneficio del que antes hemos hablado. Al poder una denuncia por violencia de género se queda registrada y el juez que lleve el divorcio o cualquier otra situación lo puede ver, valorando en dicho caso de forma negativa la custodia compartida. Son temas que tienen mucha conexión o relación entre ambos.

Este es uno de los casos más problemáticos, hombres maltratados por sus parejas que sufren abusos y violencia intrafamiliar, esto es, violencia por parte de un miembro de la familia a otro. Hombres maltratados que son víctimas de un sistema judicial un tanto asimétrico que provocan sentencias injustas, sentencias que desfavorecen a los hombres, y al sistema judicial, en definitiva.

Ante cualquier situación parecida es recomendable tener en mente o un contacto con abogados especialistas en violencia de género, nuestros abogados son profesionales totalmente capacitados y formados para poder resolver este tipo de asuntos, por ello, si cree que está sufriendo malos tratos póngase en contacto con nosotros y le ayudaremos.

Otro de los problemas respecto este síndrome comienza la detección del mismo, porque no es considerado un trastorno mental por la OMS y en España no se encuentra regulado, no hay ninguna ley que lo mencione, existe un vacío legal, siendo muy difícil demostrarlo en un juicio.

Aunque es verdad que poco a poco van surgiendo sentencias acerca de este asunto, son pocas y no se hacen menciones directas, más bien son definiciones y comentarios indirectos que hacen referencia a lo que venimos hablando.

Uno de los comentarios más famosos que ya empieza a recorrer los juzgados de familia es el de la Sección 9.ª de la Ilma. Audiencia Provincial de Alicante, donde se mencionaba así:

<< resulta evidente que no es posible que una menor de doce años, por mucha madurez e inteligencia que pueda tener, decida sobre un aspecto tan importante en su vida como es el desarrollo de sus relaciones con su padre hasta el punto de excluir todo tipo de relación paterno filial sin expresar una causa razonable que así lo justifique. De la exploración de la menor este tribunal pudo apreciar esta voluntad contraria a relacionarse con el Sr. XXX , pero también se pudo observar que no existen motivos concretos que puedan justificar tal decisión pues las explicaciones dadas no se basaban en hechos consistentes sino en afirmaciones genéricas y poco concretas que tampoco eran indicativas de una gravedad extrema que pudiese justificar ante este tribunal que la menor se vería perjudicada si mantiene contacto con su padre de forma continuada. Además la perito judicial en su informe y en la ratificación llevada a cabo en el acto de la vista celebrada en esta alzada puso de manifiesto su opinión de la influencia de la madre sobre las opiniones de la menor sobre el padre, lo que justifica en mayor grado la necesidad de que dicho contacto se haga más constante a los efectos de que la menor, cuyo grado de madurez no ofrece duda, pueda compartir más tiempo con su padre como medio de contrarrestar tal influencia destacada por la perito Sra. XXX en su declaración ante este tribunal.>>

Este síndrome es muy difícil de probar en juicio, deben ser especialistas facultativos en psicología o psiquiatría quienes lo corroboren y verifiquen a través de las diferentes exploraciones.

Pero cuidado, algo muy importante y que se menciona en el texto de la Audiencia es que no exista causa razonable que así justifique la exclusión de la relación paterno filial. En estos casos no hay un nexo que una la actitud del o la menor con la negativa a ver al progenitor, no se entiende el porqué de la situación.

Ante esto, no se le puede negar la custodia compartida al padre en este caso que estamos comentando.

Otra situación muy diferente y distinta es que sí exista un nexo que una que el o la menor no quiera ver al progenitor, ya sea por cualquier situación que haya le condicionado, entonces no podemos hablar del Síndrome de Alineación Parental, ya que el pequeño/a si tiene causas fundadas y justificadas para no querer ver al padre.

Todo este asunto que hemos venido comentando es un poco “peliagudo”, es difícil de tratar y de llevar, por ello, debes contar con unos abogados expertos en asuntos de familia. En este despacho somos especialistas en derecho de familia y, ante todo, profesionales y eficaces. No dudes en contactar con nosotros si te surge cualquier duda, se las solucionaremos encantados.

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